La psicología detrás de los hábitos duraderos

La importancia de controlar su entorno no puede subestimarse, ya que conduce a un fenómeno llamado «aprendizaje asociativo». Un artículo en el British Journal of General Practice, titulado “Making Health Habitual”, sugiere tres fases diferentes de formación de hábitos:

  1. La fase de iniciación, durante la cual se selecciona la nueva conducta y el contexto en el que se realizará.
  2. La fase de aprendizaje, donde se desarrolla la automaticidad debido al comportamiento repetido en el contexto elegido.
  3. La fase de estabilidad, en cuyo punto se ha formado el hábito, su fuerza se ha estancado y persiste en el tiempo con un mínimo esfuerzo o deliberación.

Puede emplear la práctica del «aprendizaje asociativo» para crear cambios sostenibles, positivos y saludables.

“Dentro de la psicología, los ‘hábitos’ se definen como acciones que se desencadenan automáticamente en respuesta a señales contextuales que se han asociado con su desempeño”, afirma el artículo. “Por ejemplo, lavarse las manos automáticamente (acción) después de usar el baño (pista contextual) o ponerse el cinturón de seguridad (acción) después de subirse al automóvil (pista contextual)”.

Años y años de investigación nos dicen que repetir una acción específica en un contexto específico conduce al aprendizaje asociativo, lo que fortalece la automaticidad del comportamiento deseado. Esto es importante porque los hábitos deben persistir durante los momentos de baja motivación para crear un cambio de comportamiento sostenible y duradero.

“Una vez que el inicio de la acción se transfiere a señales externas, se reduce la dependencia de la atención consciente de los procesos motivacionales”, dicen los investigadores. “Por lo tanto, es probable que los hábitos persistan incluso después de que se disipa la motivación consciente o el interés”.

Es fácil “caerse del vagón” si está constantemente tratando de crear hábitos a través de la pura fuerza de voluntad mental, en lugar de utilizar su energía para crear un entorno en el que esos hábitos se produzcan en un nivel subconsciente. En lugar de tratar simplemente de imponerse en el proceso de toma de decisiones, es más fácil y mucho más eficaz centrar sus esfuerzos en automatizar el comportamiento deseado.

Entonces, ¿cómo empezar a crear el ambiente perfecto? El concepto de “encadenamiento” explica cómo desarrollamos una secuencia de eventos o comportamiento. Por ejemplo, podría despertarse todas las mañanas y entrar al baño para cepillarse los dientes.

Ahora, si su hábito deseado es comenzar a usar hilo dental todas las mañanas, se ha demostrado que es más efectivo vincular la nueva meta a una «cadena» existente. Mejor aún, implemente el comportamiento deseado al FINAL de una «cadena» de otros comportamientos, para que tenga más pistas que lo preparen para el acto específico. Por ejemplo, te despiertas, vas al baño, te cepillas los dientes y LUEGO usas hilo dental.

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