|

Cómo desestresar tu entrenamiento con atención plena

¿Qué es el desapego?

Para comprender el desapego, primero debe comprender el concepto opuesto de apego. Toma este ejemplo: estás entrenando para una media maratón con grandes esperanzas de lograr tu mejor marca personal. Este es un objetivo un tanto ambicioso para usted, pero siente que podrá lograrlo con capacitación y compromiso.

Para mejorar sus posibilidades, tal vez contrate a un entrenador, se suscriba a un plan de entrenamiento ambicioso y despeje su agenda para que el entrenamiento sea una prioridad. Todo va bien hasta un par de meses de entrenamiento cuando sientes un dolor leve en la rodilla durante una carrera. En lugar de reducir la velocidad para inspeccionar el problema, continúa avanzando en el entrenamiento porque sabe que es una sesión de entrenamiento clave.

Más tarde esa noche, te encuentras cojeando y con dolor, pero aun así, vuelves a correr al día siguiente y al siguiente. Estás aterrorizado ante la idea de saltarte cualquier entrenamiento por temor a que descarrile tu objetivo de media maratón.

Estás estresado, tenso y con dolor. Este escenario es el resultado de un apego malsano a una meta. El apego te inspiró a aferrarte a tu plan original y poner los nudillos blancos en tu entrenamiento, nublando así tu juicio, impidiendo los ajustes necesarios y causando más daño a tu rodilla.

Afortunadamente, existe una respuesta alternativa más sana: el desapego. Este camino está subrayado por una mente de aceptación. Todavía propones metas y sueños para tu carrera, pero también reconoces que no todo está bajo tu control. Te preocupas por el resultado y harás todo lo posible para lograrlo, pero hay algunas cosas que simplemente debes dejar pasar: días perdidos de entrenamiento debido a una enfermedad, un entrenamiento saltado como resultado de una lesión, una mala carrera debido al clima.

Dos atributos que pueden ayudarte a internalizar una aceptación consciente de los altibajos del entrenamiento y las carreras son la flexibilidad psicológica y la autocompasión.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.